martes, 24 de mayo de 2011

SIQUIERA PENSAR EN LIBERTADES

­Siquiera pensar en libertades

Hoy pensar en libertades es complicado, sobre todo cuando se trata de generar una autonomía de vida y una apuesta social que contrapone las normas impuestas por un sistema económico y político que hoy nos domina. El robo de la libertad individual, en términos simples hoy se llama encarcelamiento. Esto responde a la criminalización permanente por parte del Estado no sólo a los movimientos sociales sino también a aquel que piense diferente, condenándolo en los medios de comunicación, como ha pasado claramente con el bullado Caso Bombas.
Por el Caso Bombas hoy hay dos jóvenes privados de libertad y en proceso de judicialización – proceso a cargo del ex fiscal Alejandro Peña (quien hoy trabaja en el Ministerio del Interior atento a detener los movimientos sociales y políticos del país) – y enfrentan cargos por asociación ilícita principalmente por el hecho de ser anarquistas o por tener un pasado como presos políticos; hoy se ven envueltos en un proceso que ellos mismos califican como injusto, pues no hay antecedentes condenatorios: las pruebas más “contundentes” son libros y películas como “La Batalla de Chile”.
Lo importante de este caso es que primero, estos jóvenes han sido menoscabados como seres humanos, siendo juzgados también por los medios masivos de comunicación. En segundo lugar, resulta inquietante pensar que día a día se criminalizan las ideas y se persigue a las personas que creen en ellas: no sólo a nivel nacional sino también a nivel comunal resulta prácticamente un crimen pensar distinto, ser anarquista, ser marxista, de izquierda, o simplemente querer un mundo mejor. Hoy en día se hostiga constantemente, es cosa de ver el trato que reciben los profesores por tratar de frenar la máquina privatizadora en nuestra comuna, o la persecución política que Luis Plaza realiza con el concejal Mauro Tamayo en cada concejo sólo por el hecho de denunciar periódicamente la mala gestión comunal.
Mediante este instrumento, este boletín que hoy tiene en sus manos, intentamos ser un medio que desmienta, clarifique y denuncie en forma abierta y alternativa a los medios imperantes que son controlados por las élites, como la televisión y los diarios. ¿Por qué? Porque creemos que es deber de cada uno informarnos para hacer más grande la palabra pueblo.
Pablo Moya
CNST