martes, 2 de agosto de 2011

TERRORISMO DE ESTADO V/S LUCHA DEMOCRÁTICA POR LA EDUCACIÓ


El pasado jueves 14 de Julio se conmemoraba un nuevo aniversario de la Revolución francesa (1789). Esta vez, al igual que
hace más de doscientos años, las multitudes
salían a las calles para manifestar su oposición a un sistema injusto y abusivo, arcaico y
clasista.
Este 14 de julio el pueblo se manifestaba en un ambiente carnavalesco: batucadas, disfraces, música, bailes y las tradicionales consignas. Estudiantes, profesores,
padres y niños se tomaban las calles para
defender la educación pública que hoy está
en mano de inescrupulosos empresarios que
sin asco la califican como un mero  bien de
consumo y no como un derecho.
La reacción del gobierno frente a las
manifestaciones sociales, es digna de un
guardia que defiende el capital de unos pocos. Como si estuviésemos en dictadura act-
úa con extrema violencia contra los manifestantes. Sin ir más lejos, en la última manifestación se vivieron escenas de cruda represión, pues mientras Sebastián Piñera llamaba a “terminar con la violencia y reencontrarnos con el camino del diálogo”, Carabineros de Chile  – por orden del intendente
Fernando Echeverría  – atacaban sin motivo
alguno a los manifestantes, lanzando gases
lacrimógenos y agua con químicos con el fin
de disolver una marcha que, supuestamente, no contaba con autorización oficial.
Con estas excusas el gobierno justifica el hecho de infundir el miedo de forma
desmedida en la sociedad civil en general:
queda la impresión de que Carabineros no
ve a los manifestantes como ciudadanos
sino que como un enemigo al que hay que
destruir mediante el terror, la confusión y la
asfixia.
Estas agresiones no resultan ser
hechos aislados que ocurren solamente en
las marchas, sino que se repiten en los violentos desalojos de las tomas que los estudiantes secundarios han levantado por todo
el país. A la agresión física se suma el terrorismo mediático impuesto por la prensa chilena que intenta criminalizar a los movimientos sociales pasando por alto los ataques brutales de la policía.
Nos ha costado una
generación comenzar a
sacudirnos el miedo de
la dictadura, y ahora
nos quieren volver a
amedrentar.
¡Vamos compañeros
que la educación no se
vende, se defiende!
David Urbina
CNST
                                                                                   

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